El arte de tomar decisiones a largo plazo, parte 1 de 2

El arte de tomar decisiones a largo plazo, parte 1 de 2

“Nunca cortes un árbol en el invierno. Nunca tomes una decisión negativa en los momentos bajos. Nunca tomes tus decisiones más importantes cuando estas de mal humor. Espera. Sé paciente. La tormenta pasará. La primavera llegará”.

Robert Schuller

Si existe un secreto acerca de tomar decisiones en la vida o en los negocios es la unión que existe entre el pensamiento emocional y el intelectual.

Jim Rohn, el empresario americano que se hizo conferencista y recorrió el mundo contando su historia personal, decía también que “lo que es fácil de hacer, es fácil de no hacer”.

Si, por ejemplo, estamos todos de acuerdo en que el hábito de la lectura es altamente positivo y encomiable, ¿por qué los índices de personas que leen caen significativamente año tras año en casi cualquier país al que uno mire?

Hay quien dice que lo que ocurre es que ahora leemos más de los dispositivos digitales tales como el móvil o la PC, pero la realidad es que lo que las estadísticas demuestran es que las personas cada vez leen menos libros.

La verdadera respuesta no está en que la gente no esté convencida de las bondades de la lectura, el problema es que leer algo hoy en día es fácil, muy fácil. Y no leer nada también. Nadie cae muerto por no leer ni recibe una multa por una falta administrativa al no haber llegado tan siquiera a leer un libro al año.

Y nadie abogará, ni siquiera en un fuerte estado de embriaguez, que se debe de acabar la lectura o, al menos, prohibirla. Con todo y que la famosa película de Bradbury, Fahrenheit 451, ya mostraba las enormes ventajas que la incultura y la falta de lectura representaban para los gobiernos que querían someter a sus ciudadanos, es decir, casi todos los actuales.

Y la lectura es un buen ejemplo, porque los beneficios indudables de tan elogiado universalmente hábito son, generalmente, percibidos a largo plazo. Aunque en el corto plazo podemos sentirnos inspirados o emocionados por lo leído, es a largo plazo que sabremos que lo leído nos ha servido.

Como casi todas las decisiones valiosas de la vida, las consecuencias de las decisiones se revelan en el largo plazo más que en el corto. En ocasiones decidimos hacer algo ahora para resolver de golpe un problema que nos acucia, pero las consecuencias que pagaremos a largo plazo son mucho peores que no haber hecho nada y aguantarnos con el dolor. Un analgésico nos quitará el dolor de momento, pero también nos puede causar una úlcera duodenal si seguimos consumiendo la pastilla sin haber entendido qué es lo que causa el dolor de cabeza para empezar.

Una copa de cualquier bebida destilada tendrá un efecto relajante sobre nuestro organismo, eliminará las barreras inhibidoras de la conducta, nos hará sentir mejor y nos permitirá seguir viviendo el estrés de nuestra vida como si este no existiera.

Pero todos sabemos que una conducta que compensa los síntomas pero que no los soluciona tiende a convertirse en hábito y con el tiempo en adicción. Una vez adictos al alcohol, el estrés que queríamos evitar o curar al inicio del proceso parecerá ahora un juego de niños.

¿Se puede corregir algún problema de ahora sin que el mañana represente una tormenta perfecta? ¿Tenemos los seres humanos la habilidad de predecir el futuro y saber en consecuencia lo que va a ocurrir como resultado de nuestras decisiones?

A la primera pregunta la respuesta es sí, a la segunda es que no sé, pero puede que sí. Si no directamente, sí través de otros mecanismos menos directos como la adivinación o el uso de bolas de cristal o el tarot.

Para contestar la primera pregunta necesitamos entender cómo los seres humanos tomamos información que nos rodea, la interpretamos y después, decidimos.

Los 3 elementos, información recibida, interpretación de la información y decisión se pueden modificar y trabajar, aunque el último, el paso de la decisión es siempre una consecuencia de los dos pasos previos. En realidad, si modificamos qué información recibimos y cuál no, el cómo la interpretamos o ambos, las decisiones se dan en automático.

Normalmente, la experiencia nos enseña que cuando decidimos hacer algo en contra de lo que hemos interpretado como adecuado estamos sentando las bases para el drama y el dolor. Ejemplos muy claros de lo anterior son dejar de comer lo que nos encanta porque nos engorda o casarnos con alguien a quién no amamos porque tiene mucho dinero. Lo más eficaz para dominar nuestras decisiones es siempre trabajar sobre cómo recibimos la información o sobre cómo la interpretamos.

Existe un concepto desarrollado por Tony Robbins que explica de manera sencilla y práctica cómo funciona el mecanismo a través del cual le damos sentido a nuestras experiencias de vida. Yo lo uso como la base de mi proceso de Neurocoaching y se llama El Sistema Maestro de la toma de decisiones.

Pero un momento, no tan rápido. Antes de entrar de lleno en el Sistema Maestro, es importante que sepamos que todas nuestras decisiones son influenciadas por el entorno de maneras tan sutiles que ni siquiera nos damos cuenta. Y el entorno nos puede influenciar de manera casual, la influencia pasaba por allí, o de manera intencionada, la influencia fue colocada por alguien con intenciones muy definidas y nada inocentes.

Al proceso de sembrar influencias o de encontrarlas de forma casual se le denomina en inglés “priming”. Se traduce en castellano por la palabra “primado”, por si la encuentras en algún texto en este idioma.

Experimento tras experimento, el “priming” demuestra el efecto de estar expuesto, antes de una decisión, a determinados estímulos definidos por el experimentador. Un ejemplo. En un experimento de compartir una cantidad de dinero entre dos personas, cuando las personas lo hacían en un ambiente en el que se habían sembrado elementos del mundo de los negocios los participantes se portaban marcadamente con más avaricia o ventajosamente en comparación con otro grupo rodeado de imágenes de la naturaleza. En el segundo grupo, los participantes se portaron mayoritariamente buscando un reparto igualitario, en comparación con el primer grupo en el que todos trataban de rascar la mejor parte para sí mismos.

Solamente de pensar que alguien, de esos que trabajan en los departamentos de marketing, piensa en usar este tipo de conocimientos para hacerme comprar algo que no quiero o necesito, se me hiela la sangre. No imagino a nadie diciendo algo como “Vamos a manipular a los pobres inocentes expuestos sin remedio a los mensajes que les queremos enviar. Les vamos a freír el cerebro para que compren todo lo que no necesitan ni quieren, pero me da lo mismo.” Francamente, no creo que exista nadie así, pero dado que la técnica existe, es mejor prevenirnos y conocerla.

Y dado que nuestro inconsciente maneja un alto porcentaje de nuestras decisiones y lo hace basado en estas influencias no percibidas, el tener un Sistema Maestro muy definido es una ayuda invaluable para estar en control de nuestras decisiones y, por lo tanto, de nuestra vida.

Nuestros dos cerebros, el intelectual o consciente y el emocional, trabajan de forma independiente y dadas las limitaciones del cerebro intelectual, el emocional se lleva la mayor parte de la carga. Si quieres entender un poco acerca de las limitaciones de la parte intelectual o consciente, debes de saber que está comprobado que con este recurso solo somos capaces de recibir entre 4 y 8 pedazos de información.

Para entenderlo mejor todavía, trata de memorizar la siguiente lista de letras: LFPTVEUSAESOMAD. Son 15 letras y si eres como la mayoría de las personas te será complicado habértelas aprendido a la primera vez que lo leíste o escuchaste.

Piensa ahora en esta otra lista y trata de memorizarla de la misma forma: LFP TVE USA ESO MAD. ¿Qué tal ahora? ¿Resulta algo más fácil? Puede ser y la razón fundamental es que lo dividí en cinco piezas, las cuales son más fáciles de procesar que 15.

Pues bien, como te comentaba, dado que tenemos este inconsciente adaptativo funcionando 24 horas al día, los beneficios de tener conscientemente un Sistema Maestro trabajado y estudiado son innumerables. Ahora que te he compartido la importancia del SM, es momento de revisarlo rápidamente, entendiendo todos sus componentes. Pero será ya en una asegunda parte.

Antes, piensa en una persona que llega a un taller de cambio personal y el instructor le solicita que enliste sus valores en orden de importancia. Muy disciplinado y consciente del coste del evento ya pagado, nuestro participante cumple con la tarea encomendada, su lista de valores personales.

Uno de los ayudantes del instructor está a cargo de revisar las listas de valores de un pequeño grupo. En la sala hay cerca de 800 personas y el instructor no puede ni va a revisar todas las listas personalmente por lo que ya cuenta con encargados de revisar y guiar a los grupos en lo que cada persona está buscando.

Nuestro participante enseña su lista. La coach, muy amable, la revisa detalladamente y le hace una sugerencia al participante que cambiará su vida para siempre. ¿Qué pudo haberle sugerido que resultó tan transformador? Lo veremos en la segunda parte.

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Acerca de

Coach, entrenador personal, formador y consultor de empresas desde hace más de 30 años. Autor de libros sobre temas empresariales y personales. Presidente de la Asociación Internacional de Neuromanagement y Director Ejecutivo de Grupo Neurosoft

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